13 mayo - 6 julio 2008
Fundación MAPFRE
Sala de Exposiciones
Avda. del General Perón, 40
28020 Madrid
En la presentación de esta exposición, Juan Fernández-Layos, Presidente del Instituto de Cultura de la Fundación señala, entre otras cosas:
“Es evidente como Rodin revoluciona para siempre la escultura moderna. Puede considerarse el último gran escultor, que marca la transición entre los talleres decimonónicos y las vanguardias históricas. Su innegable modernidad radica en que subvierte para siempre la tradición clásica del desnudo.
El conjunto de esculturas que forman parte de esta exposición muestra las diferentes facetas a través de las que Rodin expresa su fascinación por el cuerpo desnudo. Junto a ellas, una nutrida selección de sus famosos dibujos eróticos evidencia como toda la fuerza de las obras proviene de una serena economía de medios. El trazo, la línea, el volumen o la superficie son las armas a través de las que Rodin recupera la carnalidad del cuerpo humano.”
El cuadernº[30, de este año 2008, publicación editada por la Fundación MAPFRE, está íntegramente dedicado a la exposición, y ofrece entre otras cosas, una cuidada y detallada bibliografía y enlaces sobre el autor y su obra en la web.
Intentaré no extenderme en el comentario acerca de mi visita a la exposición. Dividida en dos secciones, el recorrido va alternando esculturas y dibujos, siempre con el cuerpo desnudo como tema principal. Son formas llenas de erotismo, en las que Rodin precisamente parece jugar con él.
Los materiales de las esculturas con diversos, bronce, mármol, yeso, a veces patinado. Pero siempre, la curva, los cuerpos en movimiento, las posturas casi imposibles. Sorprende en muchas de las obras como parecen emerger las figuras del material aún sin trabajar, dando la sensación de que cobran vida desde lo inanimado y además, tienen un carácter de pieza inacabada. Es muy difícil señalar alguna obra determinada que me haya atraído especialmente, pero citaré dos obras en mármol que me impactaron: “Manos de amantes” de 1904, y “Andrómeda” de 1887.
En cuanto a los dibujos debo de reconocer que me sorprendieron; tanto por sus trazos, como por sus temas y, lo que resulta más curioso es que la mayoría no son bocetos preparatorios de sus esculturas, sino obras independientes que pretenden reflejar la realidad. Son dibujos realizados en papel, a pluma o lápiz y algunos contienen toques de acuarela. Buscan reflejar las acciones más simples de la intimidad femenina, siempre cargados de un gran componente sexual. Me ocurre lo mismo que con las obras de escultura, así que sólo mencionaré dos dibujos suyos: “Mujer desnuda con el rostro tapado por el cabello”, lápiz de grafito, difumino y acuarela sobre papel con filigrana, de 1890, y “Mujer tumbada de costado con la ropa levantada hasta la cintura”, lápiz de grafito y acuarela sobre papel con filigrana.
























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