“La verdad, lo sabemos todos, es que el atraso, la ignorancia, el hambre de nuestro pueblo y de todos los pueblos del Tercer Mundo, existen y persisten porque resultan lucrativos para unos pocos privilegiados.
Pero ha llegado por fin el día de decir basta. ¡Basta a la explotación económica! ¡Basta a la desigualdad social! ¡Basta a la opresión política! …”
(Discurso pronunciado al asumir la Presidencia de la República, Estadio Nacional, 5 de noviembre de 1970)
Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Salvador Allende. En prácticamente todos los países, la mayoría de los medios de comnicación, los blogs y bitácoras de todo el mundo, instituciones diversas (cultrales, políticas…), son millones las voces que hoy recuerdan la figura de este ”hombre de la paz“, como le denominó Mario Benedetti en un poema que escribió a su figura.
Salvador Allende no fue únicamente una figura política determinante en la historia de su país, Chile, sino que se convirtió en todo un referente universal para millones de personas. Y no únicamente por sus ideales políticos y actuaciones demócratas, sino por el valor humano que siempre desprendió y le acompaño hasta el último minuto de su vida, que entregó por ser consecuente con sus ideas y su concepto del deber.
Ésta entrada solo pretende brindar un mínimo homenaje a una persona, llorada en su muerte-asesinato por cientos de miles de personas en todo el mundo, y si alguien en la actualidad no conoce su trayectoria, que intente conocerla, sería muy interesante. Segidamente apuntare unosmínimos datos biográficos de él.
P.perteneció a una familia de clase media acomodada, y siendo aún estudiante de medicina pertenció a grupos de tendencias de izquierda. En 1937 fue elegido diputado por Valparaiso, siendo ministro de Sanidad en el gobierno de Pedro Aguirre Cerdá, entre 1939 y 1942, convirtiéndose a partir de esa fecha en el lider indiscutible del partido socialista. El 24 de octubre de 1970 fue finalmente proclamado presidente de Chile, incorporando al texto constitucional un Estatuto de Garantías Democráticas, permaneciendo en el cargo hasta el golpe de estrado dirigido por Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, que acabó con su vida al bombardear los militares golpistas el Palacio de la Moneda.
Su última alocución al pueblo, transmitida por Radio Magallanes, en el mismo día de su muerte fue la siguiente:
“Yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.









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