La celebración de la cumbre de la FAO en Roma ha vuelto a poner de relieve la situación del hambre en el mundo, algo que solamente puede calificarse como “espeluznante”. A la finalización de la misma, la impresión que ha quedado, al menos para mi, es que han sido palabras y nada más. La situación no sólo no mejora sino que cada vez se agrava más. Los resultados, ya digo, son una mera declaración de buenas intenciones y nada concreto.
Seguidamente daré unas cifras y datos, que considero bastante significativos, sobre el tema y las que estimo personalmente causas principales de la hambruna, y como siempre que cada persona haga sus propias valoraciones.
Cifras y datos:
· 862 millones de personas pasan hambre en el mundo. Esta cantidad crece en unos 4 millones al año, y lo más curioso es que el 50% son agricultores y el 30%, pescadores. Es decir, producen comida. (fuente: FAO)
· Un niño muere de hambre cada treinta segundos, y cada día fallecen por la misma causa 25.000 personas.
· Los precios de los alimentos han subido en un 80 % en los 2 últimos años y durante los años 2007 y 2008, los países más pobres del mundo tuvieron que pagar en torno a un 65% más por sus importaciones de cereales, y en algunos países africanos el incremento llegó a alcanzar un 74%, según los propios cálculos de la FAO.
· Se necesitan 30.000 millones de dólares anuales para derrotar el hambre, ha señalado la FAO.
· En el 2006 el mundo gastó 1,2 billones de dólares en armas, desperdició comida por valor de 100.000 millones de dólares y el exceso de consumo de la población obesa fue de 20.000 millones, según datos de la FAO.
· Los países ricos se han volcado en proteger sus mercados y, según denunció Diouf, los estados de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que agrupa al mundo desarrollado) gastaron, sólo en el 2006, unos 372.000 millones en subsidios a su agricultura.
Causas de la hambruna:
1. Los países emergentes (China, India, Indonesia y Brasil, especialmente los dos primeros) que al haber aumentado su poder adquisitivo han disparado la demanda de alimentos.
2. Las políticas agrícolas de los países desarrollados, con dos aspectos especialmente graves: los fuertes subsidios a sus sectores agrícolas nacionales, cuya consecuencia inmediata es que a estos les interese más la percepción de las subvenciones que la producción, y, por otro lado, las trabas impuestas a las importaciones de alimentos, lo que impide a los países pobres exportar sus propios productos agrícolas. Aquí detecto, en mi opinión personal, una primera hipocresía de los países desarrollados ya qué, según la ONG Oxfan los países ricos han destinado en 2006 más de 80.000 millones de euros a subvencionar la agricultura de sus estados y sólo 2.600 millones al desarrollo en los países pobres.
3. Las malas cosechas debidas al cambio climático, que han afectado sobre todo al arroz.
4. El biocombustible que ha provocado el hecho de que los agricultores, ante la subida de los precios del maíz para fabricar biodiesel, hayan dejado de producir alimentos.
5. Los regímenes locales de los países desfavorecidos, generalmente militares y dictatoriales, que inciden en una doble vertiente, no distribuyendo las ayudas y subvenciones que reciben de los países desarrollados y, por otra parte, unas políticas nefastas de reparto de tierras entre seguidores y de medidas tendentes a potenciar el sector agrícola. En este factor, creo personalmente que vuelve a subsistir la hipocresía de los países ricos ya qué, si se mantienen estos dictadores supongo que algo tendrá que ver el que precisamente sean los mejores clientes de la poderosa industria armamentística.
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