En el seguimiento que dije que iba a intentar hacer sobre la candidatura de Barack Obama a las elecciones presidenciales de EE.UU. comenzaré con tres apuntes de esta semana: una propuesta de su programa, una dimisión y una valoración.
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El pasado lunes, en Carolina del Norte, anunció que “las compañías petrolíferas como Exxon paguen un impuesto sobre los beneficios no previstos” al final de cada ejercicio fiscal. Además añadió que este dinero se destinaría a pagar los astronómicos gastos energéticos de las familias y a abaratar el precio de los seguros médicos. Habrá que ver en que queda en caso de ganar la presidencia, no lo tengo yo claro.
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El viernes se le enredó un poco la cosa, un destacado asesor suyo, James Jhonson, precisamente el encargado de escogerle vicepresidente, tuvo que dimitir por un posible escándalo financiero. Hay que tener cuidado con quien se trata uno.
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Y el sábado, los medios de comunicación informan de que según un informe sobre países encuestados todos prefieren al candidaro Obama frente a McCain, y gracias a ello se percibe un ligerísimo descenso del antiamericaniso en el mundo. No se yo, me da un poco de miedo tanto fervor.
Y como se decía en los telefilmes: CONTINUARÁ










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