Que sí, que sí, que sí, que sí,
que a La Parrala le gusta el vino.
Que no, que no, que no, que no,
ni el aguardiente ni el marrasquino,
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que si no bebe no “pue” cantar,
que no, que no, que no, que no,
que sólo bebe para olvidar.
El estribillo de La Parrala es lo primero que me vino a la mente después de oír a la “dubitativa” Esperanza Aguirre anoche en RTVE. También me sentí transportado a aquellos lejanos tiempos del cine de arte y ensayo y de la canción protesta (uno ya tiene una edad), donde todo estaba cargado de simbolismos y había que hacer verdaderos juegos malabares para entender lo que se pretendía decir.
En fin, que doña Esperanza nos deleitó con un espectáculo de qué si; qué no; qué si.., pero; qué bueno…., aunque; apoyo a Rajoy… pero ¿inquebrantable?; le votaré en junio…, o no. Lo dicho un verdadero ejercicio de no aclarar, de no decir, qué en el fondo lo dice todo.
Lo sorprendente es el hecho de que estas dudas, esta indecisión, no se corresponde en absoluto con la actitud desarrollada siempre en política por la señora Aguirre. Basta con un somero ejercicio de memoria y, por supuesto, de consultas a la hemeroteca para comprobarlo:
- Su llegada a la presidencia de la Comunidad de Madrid, en 2003, se debió al célebre escándalo suscitado por los tránsfugas Tamayo Saéz, que provocó una segunda elección.
- Al año siguiente, 2004, se enfrentó con Alberto Ruiz Gallardón en una encarnizada lucha por la Presidencia del Partido Popular de Madrid, que ganó por goleada.
- En su actuación en el ámbito de la sanidad pública dos notas a destacar, en cuanto a las listas de espera no aplica el RD 605/2003, manipulando en su interés los datos de plazos para maquillar las estadísticas; por otro lado, es manifiesta su posición a favor de la sanidad privada y en perjuicio de la pública; en la actualidad ya se han privatizado servicios clínicos como los análisis y otras pruebas de exploración radiográfica. También en estos días se está planteando la gestión privada de algunos ambulatorios de especialidades.
- Sobre la par parcialidad de la cadena pública Telemadrid no es necesario comentario alguno.
- En cultura, nunca ha dudado para despedir a aquellas personas que no eran de su agrado, a pesar de la oposición cerrada de artistas e intelectuales, como ocurrió con el despido de la dirección de obra de los Teatros del Canal (impulsados por Gallardón), la consejera Alicia Moreno, el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, y un largo etcétera.
En todas estas actuaciones (y aún quedarían más: las ayudas por dependencia entre otras), Esperanza Aguirre nunca ha mostrado la más mínima duda y siempre ha actuado siguiendo sus propios criterios e intereses. Por ello, este papel que está desarrollando en los últimos días es, a mi buen entender, simplemente eso: un papel de teatro para no dar la cara hasta el último momento.




A mí me ha recordado al de:
Que sí, que no,
que llueva a chaparrón
con azucar y limón.
Que ella ha traducido como:
Que sí, que no, que mueva Gallardón
que Rajoy tenga misión.
para olvidar mi indecisión