La actualidad nos trae estos días una serie de temas que se solapan y, a mi juicio, están totalmente relacionados. Han sido noticia en todos los medios el nuevo Gobierno, las diferentes y, en algunos casos, variopintas opiniones al respecto y los nuevos casos de violencia contra las mujeres.
Es precisamente sobre esta última donde inciden los otros temas que indico y qué giran en torno al machismo imperante en la vida ordinaria. La composición del nuevo Gobierno ha contado con la presencia en el mismo de una mayoría de mujeres, y esta característica ha puesto de manifiesto el machismo imperante en una gran parte de la sociedad. Principalmente los medios conservadores de la derecha han dado suelta a verdaderas perlas de descalificación de la mujer, sin entrar en críticas ideológicas o de formación, validez y capacitación para desarrollar su trabajo; se ha abierto la veda contra “la mujer” exponiendo lo más zafio, lo más denigrante y lo más peyorativo; eso sí, pretendiendo hacerlo en nombre de la ironía y el sarcasmo. Así nos hemos encintrado con descalificaciones tan “graciosas y simpáticas” cómo: Bibiana, esa flamenquita ministra del Batallón de Modistillas, o “la Maleni”, o que Chacón va a coleccionar soldaditos de plomo para su retoño, o que Zerolo es mejor para ministra que una simpática y guapa treintañera, que habrá que pensar en la representación de obesas en el gobierno, en fin y miles de lindezas más.
Ah y estas “joyas dialécticas” tienen nombres propios: Antonio Burgos, Javier G. Ferrari, Luis Ansón, M.A. Angúlo, Juan Manuel de Prada…., estos si, hombres educados, correctos, mantenedores de las formas con “sus damas”, profesionales como la copa de un pino y merecedores de todo respeta, hasta el punto de que no consentirían verse puestos en entredicho. La verdad es que ellos sólos, con sus opiniones y “perlas” se definen. Como colofón, el recién elegido Don Silvio, el “caballero”, también hace sus chistecitos sobre colores y signoras.
Lo triste, lo verdaderamente preocupante de todo este asunto, no es la categoría moral de estos individuos, sino el impacto que pueden causar. De hecho, todas estas pretendidas “gracietas” y “machadas” son el exponente de la opinión de, desgraciadamente, muchos hombres que siguen considerando a la mujer como algo de usar y tirar, inferiores a ellos, incapaces de lo que escape de “sus labores” y, sobre todo, propiedad personal suya. Y entonces, surge la violencia contra las mujeres.




Gracias por tu comentario. Me haces dudar tambien sobre la idoneidad de ese Ministerio nuevo. Solo oí unos de los comentarios que dices, que son preocupantes por venir de quienes vienen y es cierto que pueden echar gasolina al fuego. Esta mañana en un bar un señor, un hombre mejor, mayor y bien trajeado, echaba sapos y culebras con un periodico en la mano, que traia en la portada una foto de Carmen Chacon pasando revista a las tropas. Parecía que en el ejercito cuando hizo la mili, porque este la hizo, habia tenido un sargento mujer que lo habia maltratado. Era tan excesivo que era ridiculo.
Algo he oido de un juez manifestandose sobre el marido asesino de una mujer al que tambien creia protector de ella porque era militar y llevaba armas. No se lo que ha sido, pero lo voy a buscar porque creo que ha tenido que “aclarar” poniendolo peor.
Vamos a ver que pasa con este Ministerio. Me parece que si quieren algo efectivo, ahí necesitan una batalladora como Cristina Almeida que conoce muy bien los recursos legales y no se calla ni debajo del agua. Quizás la nueva ministra de el perfil