Esta mañana he ido a cortarme el pelo y arreglarme la barba y, como es costumbre, he tenido mi correspondiente charla con mi peluquero. Me gusta acudir a la peluquería del barrio, la de toda la vida, precisamente por la información de todo tipo, teorías filosóficas incluídas, que me depara desde hace muchos años. Hoy ha tocado monográfico sobre la crisis, y como estábamos los dos solos me ha ofrecido su visión personal con algún toque ideológico; es que es muy profesional y como suele decir,”yo me debo a mis clientes que son de todos los colores, y aunque uno tiene claro el lado que le gusta, hay que tener cuidado y que no se molesten los otros“, vamos, que no está el negocio para que se le mosquee nadie.
Pues como decía, hoy el tema ha sido la crisis, y ha comenzado con la afirmación con la que abre siempre sus debates: “yo soy bastante ignorante, ya sabes que de enseñanza de colegio me quedé en las cuatro reglas y el Miranda Podadera, y lo poco que se es por lo viejo y lo vivido“. y ya entonces vamos al meollo de la cuestión, que le parece a él que esto de la crisis nos lo cuentan “raro”, vamos, que no es así; cuando hablan de ella, lo hacen como si fuera un fenómeno meteorológico, algo ajeno a las actuaciones humanas, “parece que ha pasado lo peor”, “en el centro de Europa ya se está recuperando la situación”, “a final de año es espera que la mejoría vaya llegando al resto de los países”… ¡coño! si parece que están hablando de una tormenta con lluvia. Que no, que no es así, dice mi peluquero, que la que tenemos encima se debe a malas gestiones, corrupciones, enriquecimientos fraudulentos y un sin fin de prácticas, más o menos delictivas, efectuadas por gentes concretas, con nombres y apellidos, aunque se escondan detrás de sociedades, bancos y otras instituciones financieras, mercantiles o del tipo que sean.
Y me sigue sorprendiendo cuando pasa a otro punto de vista sobre el asunto: ¿leerías el artículo de Javier Marias, del País Semanal del domingo pasado?, me suelta a bocajarro mi peluquero; le contesto que no (en voz demasiado baja) y tras la esperada apostilla: “joer, con los cultos, si van a ser más ignorantes que yo”, me cuenta las “verdades como puños” que escribe y qué, por supuesto, él ya había pensado antes, así me las resume casi esquemáticamente: mucha crisis y mucho paro, pero seguimos haciendo puentes y celebrando las fiestas patronales en todos los pueblos (¿a nadie se le va a ocurrir modificar esto como medidas contra la crisis?); y los que ganan poco más de 1.000 euros y tienen que ir a Cáritas a que les den de comer porqué ellos tienen que usar el dinero en pagar la hipoteca y las letras del coche. Vamos que está claro que muchos viven por encima de sus posibilidades y pretenden seguir haciéndolo.
Ya con el pelo bien cortado, la barba recortada y debidamente informado sobre la crisis, me despido de mi peluquero hasta la próxima y lo primero que hago, al volver a casa es leerme el artículo de Julián Marias. Por cierto, os dejo el enlace por si quereis echarle un vistazo; la verdad es que no tiene desperdicio, como mi peluquero.
http://www.elpais.com/articulo/portada/pais/toma/crisis/broma/elpepusoceps/20090628elpepspor_6/Tes
Imagen: Posfale (ojodigital.com)







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gastos le van a conceder varios créditos bancarios por 100 millones de eros. Pues ya estoy a cuadros otra vez, si es que no lo entiendo. Resulta que estamos en crisis, que a los bancos les tiene que dar unas perrillas el gobierno para ir tirando, que a pesar de haberse comprometido a dar créditos a pequeños empresarios, no los dan, y a los pobrecitos particulares ni mencionarlos, pero para el “furbó” se pueden dar 100 millones. Y si sale mal, pongamos que se rompen una pierna, o las dos, estas figuras y no pueden jugar, ¿quien va a devolver los eurillos de marras? ¿Se los pedirán al gobierno? Lo dicho, que uno es muy torpe y no lo entiende, pero me huele que todo esto es un poco inmoral; vamos digo yo.



















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